El Partido Revolucionario Moderno, dentro de la geografía nacional, se ha avocado a una lucha crucial, política e ideológica, en torno a lo que es la presidencia, secretaría general y demás cargos electivos en que están incluidos los dirigentes del partido de gobierno. Pretende con esta maniobra apoderarse 4 años más del poder.
Pero las divisiones y contradicciones ponen a los dirigentes y militantes de esa organización en la provincia Valverde a pensar más en la senaduría que en los propios cargos dirigenciales, junto a cintringulis del avecinamiento de las divisiones que suelen suscitarse cuando un evento se produce.
En la provincia Valverde se da un fenómeno y es que ninguno de los aspirantes, tanto a presidente como a senador, tiene la suficiente capacidad de aglomerar por si solos el entorno del Partido Revolucionario Moderno y, por consiguiente, es necesaria una mejor unidad interna dentro del proceso electoral.
Cabe preguntarse si es posible que uno que no esté aspirando pueda salirse con la ñoña, de que un presidente municipal de los 3 municipios que conforman la provincia Valverde, y que el senador sea electo por esa misma corriente, dada la precaria situación política que vive la zona.
