22-12026
Por RAFAEL GUILLEN BELTRE

Fuente: Al Momento.net
Tras el apresamiento de Nicolás Maduro en la madrugada del sábado 3 de enero del presente año 2026, descabezado el desgobierno que presidía, y encontrándose los demás miembros del que fue su gabinete, en absoluto estado de subordinación al Presidente de los EE.UU, Donald Trump (aliado de Vladimir Putin), queda pues, totalmente despejado y libre de las odiosas censuras de un gobierno usurpador y pelele del terrible e infernal Poder Financiero Internacional, para que sea puesto al descubierto una de las más perversas conspiraciones magnicidas perpetradas contra un Presidente Latinoamericano en los inicios del actual siglo 21: Hugo Rafael Chávez Frías.
No nos llamemos a engaños, la manera como se manejó el anuncio de la terrible enfermedad del cáncer diagnosticada al comandante Hugo Chávez, y dada a conocer en un discurso televisado que pronunció el mismo Chávez, desde la ciudad de la Habana, Cuba, un 30 de junio del 2011; el enfermizo tratamiento para curarlo bajo la estricta supervisión de un “competente” equipo de médicos recomendados por Fidel Castro; el cabalístico anuncio de su fallecimiento, un 5 de marzo del 2013 (también un 5 de marzo pero del 1953, falleció Iósif Stalin); y los actos fúnebres oficiales, bien ceremoniales y ritualísticos, con “cuerpo presente”.
Siendo Nicolás Maduro miembro de un culto oscuro, (así como muchos de nuestros lideres de las naciones del mundo), cargado de votos y juramentos secretos, obligado a guardar silencio, es de saber la cantidad de rituales infernales que se llevaron a cabo durante toda la ejecución de tan macabro plan magnicida, con la finalidad de adormecer y someter al pueblo, neutralizar a los colaboradores que gozaban de mayor cercanía al Presidente Hugo Chávez, y por supuesto, mantener bajo estricto control mental a sus familiares, padres, hermanos e hijos.

De igual forma saldrá a la luz pública quienes formaron parte de dicha conspiración magnicida contra Hugo Chávez y el glorioso Pueblo de La República Bolivariana de Venezuela, los hallamos desde presidentes latinoamericanos, empresarios, filántropos y oligarcas del poder financiero internacional, representados por sus títeres (filántropos). Le digo al bravo pueblo, que abra su mente, la Revolución Bolivariana de Venezuela sí fue traicionada, y bajo esa traición, alcanzó la presidencia el apresado Nicolás, quien se dedicó a perseguir a hombres y mujeres de buena voluntad, solo por defender el plan de la patria que legó a su amado pueblo, Hugo Rafael Chávez Frías, antes de ausentarse.
A Chávez lo sacaron del juego porque despertó de la mentira en la que se vio envuelto, supo del verdadero interés de esa casta maligna no humana: Los niños. No aceptó formar parte del club, es cierto que cosechamos acorde a lo sembrado, mas cito a mi maestro: “Dijo Ieoshua a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos, mas ¡ay de aquel por quien vienen!”. Lucas 17, 1.
Satanás nos dominó por medio al engaño geopolítico del mundo bipolar, pero sabía que su tiempo de dominio sobre las naciones era breve, y ya llegó a su fin. Cuando vean líderes que no atacan el tráfico de niños, la industria farmacéutica que enferma, la industria química alimentaria, la industria satánica del entretenimiento, que secuestra nuestras almas, el sistema financiero usurero y esclavizante, las fumigaciones desde nuestros cielos y la industria minera extractivista a cielo abierto con la utilización de cianuro, entonces, sepan que se encuentran frente a servidores de las huestes de las tinieblas.
La Revolución Bolivariana de Venezuela demanda de quienes la sepan defender, los que ahora yacen en la ignominia de la servidumbre, no lo están delante Donald Trump, sino mas bien ante sus pecados, que los arrastraron al oscurantismo del príncipe de la potestad de los aires. Pronto surgirán desde el sacro vientre de La Venezuela de Dios, los que la conducirán hacia el cielo nuevo y tierra nueva. Capitalismo sin comunismo no funciona, son dos caras de una misma moneda, nos dirigimos a un modelo de desarrollo desideologizado, fundamentado en el bien que emana de lo trascendente, donde la única ordenanza que observaremos en todo nuestro quehacer será la que nos hiciera el humilde carpintero de galilea: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”. Juan 13, 34.
Si existe una cara visible que sintetiza el mal en este mundo, es la banca usurera internacional, que ha regido el sistema financiero y monetario del nuevo viejo orden mundial. Mi maestro en su accionar en la tierra nos trazó el plan para comenzar a redimir la tierra de sus pecados: “Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Ieoshua en el templo (la tierra), comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas (gobiernos), y las sillas (bancos) de los que vendían palomas (crimen transnacional organizado), y no consentía que nadie atravesase el templo (la tierra) llevando utensilio (tráfico de niños) alguno. Y les enseñaba, diciendo: “¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”. Marcos 11, 15-17.
Escrito esta: “YHVH dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?”. Isaías 66, 1. Los obreros malvados han engañado al mundo entero, hechizaron a las naciones sobre la tierra, y los pueblos caminan errantes sin pastor, inmersos en el lodazar del pecado abominable y burlón de lo sagrado. Es tiempo de arrepentimiento sincero, de enderezar los caminos e ir juntos a las bodas del Hijo del Rey (Mateo 22, 10). Quien tiene oídos para oír, oiga (Mateo 13, 9). Porque horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo (Hebreos 10, 31).
Y para todas sus negociaciones, Nicolás contó con socios dominicanos, compañeros del mismo club. Desde el momento mismo de la desaparición de Hugo Chávez, he estado escribiendo sobre este asunto, pero los hijos de Chávez resultaron ser unos cobardes, y guardaron silencio, salvo pocas excepciones: Jorge Giordani, Ana Eliza Osorio, Héctor Navarro, etc.
