El Partido Revolucionario Dominicano, fundado por el profesor Juan Bosch y liderado en su momento por el destacado Dr. José Francisco Peña Gómez, ha dejado profundas heridas en la provincia Valverde que con el paso del tiempo no han logrado sanar, tanto a nivel histórico como filosófico. De igual manera, se puede considerar que su existencia ha sido un medio de lucha para reivindicar la libertad y una democracia que aspire a ser cada vez más pura dentro del marco constitucional representativo del país; aunque hemos avanzado, aún hay mucho camino por recorrer.
El PRD, como estilo político, llegó a la nación y a Mao en 1961, y el padre de José Miguel, el cantante, fue su primer secretario general en la calle 27 de Febrero, casi esquina con San Antonio. En sus inicios, el partido se caracterizaba por la creatividad, la perfección y la búsqueda de una conexión divina, donde el bien común y la crítica se convertían en herramientas para sanar la enfermedad política.
El pensamiento del profesor Juan Bosch y el liderazgo de Peña Gómez servían de guía y orientación para el partido y gran parte del pueblo dominicano. Sin embargo, así como los cuerpos humanos experimentan metamorfosis, los cambios ocurridos han transformado la percepción de ser parte de un partido específico.
Ahora, cualquier partido puede actuar a su antojo y parece que todo está bien, lo cual contrasta con la ética que predominaba en tiempos pasados. Hoy en día, el Partido Revolucionario Dominicano cuenta con su propia historia, raíces y eventos significativos, como los aportes de figuras como Arismendi Ramos, Rossa Valdez, Sergio Peña y el Sr. Martínez, quienes también fueron fundadores del Partido cuando asistieron a su primera reunión en un hotel céntrico en la Calle Duarte, casi esquina con Agustín Rodríguez.
Sin embargo, la historia del PRD no ha sido documentada en el municipio de Mao ni en la provincia de Valverde de la manera adecuada, contradiciendo la necesidad de dejar claro quiénes fueron sus verdaderos fundadores, para que la memoria y el espíritu de resistencia de la población sigan vivos en las generaciones futuras.
No obstante, se ha intentado abandonar los principios políticos en favor de un nuevo sistema que los teóricos y astutos políticos han diseñado, alterando así la verdadera práctica política que el pasado nos enseñó, a lo que se suma el clientelismo y la falta de razón que han conducido al fracaso y a la crisis política que hoy se hereda a todos los partidos existentes.
Fraancisco Peralta
